newsimageEn este tiempo seguimos leyendo y hablando en círculos profesionales, e incluso en nuestros hogares, de la recesión de la economía y de la debilidad de nuestro mercado. Pero a pesar de ese endémico pesimismo que abunda en los ámbitos empresariales, y sin negar la situación delicada de nuestro país, hay empresas con alta tecnología y con una elevada inversión en I+D que aportan el suficiente valor añadido para que sus productos y servicios sean considerados en el mercado global, pues, nos guste o no, ese es el escenario donde tramitamos y realizamos la gran mayoría de las operaciones empresariales en estos tiempos.

En este año 2014 la industria farmacéutica necesita moverse en un escenario estable y creíble para que sepa a qué atenerse ante las medidas que adopte la Administración con el sector, pues con la austeridad como bandera y la contención apenas se podrá mantener. El sector ha tocado fondo y no puede asumir más recortes.

En Farmalíder,  gracias a trabajar estableciendo colaboraciones con otras compañías en las que se comparten los riesgos y los ingresos a un 50%, conseguiremos un adecuado crecimiento para el presente ejercicio y asegurar nuestro futuro como empresa, al tiempo que nos permite descubrir y estudiar nuevos mercados.

Lo cierto es que nuestra farmacéutica cuenta con un equipo cualificado que, merced a su conocimiento, es la clave del crecimiento y la consolidación de la compañía, que dedica un 30% de su plantilla a investigación y desarrollo de nuevos productos. Y es que sólo a través de nuestro esfuerzo propiciamos el acceso al conocimiento que nos distingue de los demás y nos da valor como proyecto de empresa. No hay que olvidar que llevamos diez años de expansión por el mundo para llegar al mayor número posible de mercados del globo.

Pero dicho así, parece que hacemos mero proselitismo de nuestra firma, y que cualquier purista podría, y con razón, criticar. ¿Pero cómo seguimos creciendo?, ¿cómo consolidamos nuestra posición en el mercado? o ¿por qué miramos al futuro con optimismo? Las respuestas a estas reflexiones son fáciles de explicar.

En la empresa moderna, y en particular en la farmacéutica, la elección del equipo y su gestión son elementos esenciales en el éxito de su operatividad y en el logro de objetivos en un mercado globalizado. Para ello, nos rodeamos de profesionales con un amplio bagaje en sus especialidades, para aunar esfuerzo y sinergias que desarrollen proyectos empresariales con un alto valor añadido que nos distinga como compañía vanguardista en su sector. Es decir, innovando pero aprovechando la experiencia del equipo; probando sin miedo a la equivocación o al fracaso momentáneo, fruto del que salen reforzadas nuevas ideas y formas de actuar en el desarrollo de la gestión y del producto. Lo importante es coordinar el talento para que fluya, y no coartarlo con miedos metodológicos que limiten el alcance de nuestra meta y la consecución de unos resultados acordes con la inversión, tanto intelectual como tecnológica para conseguirlos.

Muchas veces mis clientes me preguntan dónde radica la continuidad de mi negocio dentro de un contexto lleno de dificultades en el que el sector farmacéutico siguió cayendo el pasado año, lo que mantiene un nivel de incertidumbre (especialmente en el mercado nacional) que confirma la necesidad de seguir buscando incesantemente la innovación para que nos abra a nuevos mercados donde buscar oportunidades de negocio que nos hagan crecer de forma regular y asegurar el equilibrio de nuestro negocio y de nuestra compañía.

Pero no olvidemos tampoco que la innovación, a veces, va unida con la financiación con el fin de seguir manteniendo este sector tan puntero que ha generado empleo de calidad de forma tradicional. Entonces, ¿cuáles son los factores de éxito en la gestión?

La pregunta exige una reflexión adecuada a los problemas donde desarrollamos nuestra gestión como empresarios y como investigadores, pues hay que tener en cuenta que la combinación de ambas formas se traduce en unos resultados con éxito o con un incipiente fracaso.

Parece contradictorio hablar de fracaso en la gestión de la empresa, pero sólo partiendo de cómo prevenirlo nos aseguraremos la consecución de nuestras metas. Por ello, los elementos del éxito en nuestra gestión dependen de definir con claridad los siguientes planteamientos:

1- Formar un equipo gestor con talento y experiencia, sin miedo a contrastar ese bagaje con la metodología y la filosofía de nuestra compañía.

2- Motivar la creatividad en todos los procesos de producción y desarrollo del producto.

3- Trabajar con riesgo de forma controlada y sustentado en la experiencia de métodos de I+D que prueban la consecución de resultados creíbles y realizables.

4- Generar ideas que ayuden a fomentar nuevas líneas de actuación y desarrollo para integrar al equipo en la consecución de un fin: planificar, producir y presentar con acierto los productos o servicios ajustados a la demanda real del mercado.

5- Buscar fuentes de financiación creativas que apoyen un desarrollo vanguardista que genere atractivo hacia la firma y crecimiento en el marco empresarial.

6- El equipo es la sustentación de la compañía en los procesos creativos y de gestión, así que de cómo se administre dependerá en parte el éxito de los proyectos de la firma y la satisfacción de nuestros colaboradores, que deben percibir la integración de su aportación en una estructura moderna, solvente y, sobre todo, motivada por el futuro.

Por último y, sin dogmatizar, aplicamos con convicción a Farmalider el axioma de “usar pero no abusar”, pues sólo así conseguimos adecuar la gestión y el desarrollo de la firma a las necesidades de cada momento.